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La Pampa exhibe el menor nivel de morosidad crediticia de la Argentina, pero el dato tiene una contracara: las dificultades para pagar préstamos se agravaron durante el último año. En agosto de 2026, el 9,6% del monto de los créditos otorgados a personas físicas estaba en situación irregular, más del doble del 4,7% registrado en agosto de 2025.

Los datos surgen de un informe del Monitor Económico Financiero de la Universidad Austral y la consultora Eco Go, elaborado sobre la base de información de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y difundido en octubre.

Aunque la provincia mantiene una diferencia favorable de 8,8 puntos porcentuales respecto del promedio nacional, que llegó al 18,4%, la evolución del último año muestra un deterioro sostenido de la capacidad de pago de los hogares.

La misma tendencia aparece al observar la cantidad de personas endeudadas. En La Pampa, el 20,4% de los deudores tiene al menos una obligación en situación irregular. Es decir, aproximadamente una de cada cinco personas con deudas registra atrasos en alguno de sus compromisos financieros. Un año antes, la proporción era 6,3 puntos porcentuales menor.

El dato deja una primera conclusión: La Pampa conserva el mejor indicador del país, pero eso no significa que la morosidad no esté creciendo.

Más crédito, pero también más deuda

El financiamiento a personas físicas alcanzó los $1,2 billones en La Pampa durante agosto. El volumen creció un 1% en términos reales respecto de julio y un 7,5% frente al mismo mes de 2025.

La expansión superó ampliamente la registrada en el conjunto del país, donde el crédito aumentó un 3,9% interanual en términos reales. Sin embargo, un mayor acceso al financiamiento no necesariamente se traduce en una mejora de las condiciones económicas de las familias.

La deuda promedio por persona endeudada en la provincia llegó a los $6,5 millones, por encima de los $4,9 millones del promedio nacional. Además, La Pampa registra 495 deudores cada 1.000 habitantes, frente a 450 a nivel país.

La relación entre crédito y actividad económica también es mayor en la provincia: los préstamos a personas físicas equivalen al 10,2% del Producto Bruto Geográfico (PBG), mientras que la proporción nacional es del 9%.

En ese escenario, el crecimiento del financiamiento convive con obligaciones cada vez más difíciles de afrontar para una parte de los deudores. El informe no permite atribuir esa evolución a una única causa, pero sí expone la tensión entre el volumen de crédito y la capacidad de pago.

La diferencia entre bancos y financieras

Uno de los datos más relevantes aparece al desagregar la morosidad según el tipo de entidad que otorga los préstamos.

En La Pampa, los créditos del sistema financiero tradicional registran una morosidad del 7,3%. Entre los proveedores no financieros de crédito, en cambio, el indicador asciende al 29,6%. La brecha supera los 22 puntos porcentuales.

Este segundo segmento incluye plataformas de préstamos, entidades no bancarias y emisoras no bancarias de tarjetas de crédito. Aunque concentra una porción mucho menor del financiamiento provincial, presenta una proporción de incumplimientos considerablemente más alta.

De los $1,2 billones prestados a personas físicas en La Pampa, aproximadamente $1,1 billones corresponden al sistema financiero y $100.000 millones a proveedores no financieros.

La diferencia es significativa: mientras el crédito bancario presenta un nivel de mora inferior al promedio general de la provincia, casi tres de cada diez pesos prestados por proveedores no financieros están en situación irregular.

Un deterioro que se profundizó desde 2025

La serie histórica permite dimensionar la velocidad del cambio. En diciembre de 2022, la morosidad crediticia pampeana era del 2,5%. En diciembre de 2023 se ubicaba en el 2,6% y, a fines de 2024, había descendido al 1,8%.

El escenario cambió durante 2025. En diciembre de ese año, el indicador ya había trepado al 7,2%, hasta alcanzar el 9,6% en agosto de 2026.

La provincia sigue en una posición relativamente favorable frente al resto del país, pero el deterioro de sus indicadores muestra que la problemática también avanza en su territorio.

La morosidad nacional no encuentra un freno

A nivel nacional, el crédito a personas físicas llegó a los $101,9 billones en agosto, con un crecimiento real del 0,8% mensual y del 3,9% interanual.

La morosidad por monto alcanzó el 18,4%, tras aumentar 0,3 puntos porcentuales en un mes y 9,8 puntos en doce meses. Según el relevamiento, el indicador acumula 22 meses consecutivos de subas.

Los investigadores atribuyeron el incremento más reciente, principalmente, a la acumulación de créditos considerados irrecuperables. En contraste, la denominada mora operativa —que excluye esas obligaciones— bajó por segundo mes consecutivo y se ubicó en el 10,6%.

La proporción de personas endeudadas con al menos un compromiso irregular llegó al 27% en el país, ocho puntos porcentuales más que un año atrás.

La diferencia entre entidades también se repite a escala nacional: la morosidad alcanza al 16,1% en el sistema financiero y al 31,7% entre los proveedores no financieros.

La Pampa, al frente del ranking favorable

La Rioja encabeza el ranking de morosidad por monto, con el 26,2% de los créditos en situación irregular. Le siguen Santa Cruz y San Luis, con el 24,2% cada una; Catamarca, con el 23,4%; y San Juan, con el 22,6%.

En el extremo opuesto aparece La Pampa, con el 9,6%, seguida por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el 12,5%, y Entre Ríos, con el 14,5%.

Las 24 jurisdicciones registraron aumentos interanuales. Sin embargo, La Pampa tuvo la suba más moderada, con 4,9 puntos porcentuales, frente a incrementos de 14,8 puntos en Santa Cruz y 14,7 en La Rioja.

El resultado ubica a la provincia en una posición comparativamente favorable, aunque no la deja al margen del problema. El avance de la morosidad, el aumento de la deuda promedio y el peso de los incumplimientos en el financiamiento no bancario son señales que conviven con el liderazgo provincial en el ranking.

El informe también advierte que el crecimiento del crédito no garantiza una mejora sostenida de la economía familiar. A nivel nacional, el financiamiento real continúa por debajo del máximo alcanzado en diciembre de 2025.

Los registros utilizados corresponden a personas físicas e incluyen tanto préstamos para consumo como financiamiento de actividades económicas individuales. Por eso, las cifras describen el comportamiento de los deudores en su conjunto y no exclusivamente la situación de los hogares.

Autor: fdepaulo